Una cría de mono araña negro fue encontrada en un canil de Río Seco, en El Alto, expuesta a temperaturas bajo cero. El caso se suma a otros rescates registrados en Bolivia, mientras la especie fue recientemente catalogada como En Peligro debido a la disminución de sus poblaciones.
Cría fue rescatada en El Alto
La hembra de Ateles chamek, de menos de tres meses, fue encontrada el 26 de julio en la zona de Río Seco y posteriormente trasladada al refugio de fauna silvestre Senda Verde. Al momento de su ingreso, presentaba dificultades para mantener su temperatura corporal y un cuadro leve de diarrea asociado posiblemente al estrés.
El animal, originario de la Amazonía, se encontraba expuesto al frío de El Alto, donde las temperaturas nocturnas llegaron aproximadamente a 7 grados bajo cero. Personal del refugio fue asignado específicamente para su cuidado y recuperación.
Otros casos generan preocupación
El rescate ocurrió en un periodo en el que también se reportaron otros ejemplares de mono araña bajo atención de Senda Verde y denuncias relacionadas con posibles casos de captura o tenencia en Rurrenabaque y San Ignacio de Moxos.
Hasta ahora no se ha confirmado que los casos formen parte de una misma red de tráfico. Sin embargo, especialistas advierten que la extracción de crías representa una amenaza para una especie que enfrenta una baja tasa reproductiva y necesita varios años para alcanzar la madurez.
La especie fue catalogada como En Peligro
La actualización del Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia, difundida en 2026, elevó al mono araña negro de la categoría Vulnerable a En Peligro (EN). La evaluación señala una disminución poblacional de al menos 50 % durante aproximadamente los últimos 45 años.
Entre las principales amenazas están la deforestación, los incendios, la fragmentación del hábitat, la expansión agropecuaria, la minería, la cacería y la captura para mascotismo.
Dato: Las hembras de mono araña pueden tardar entre cuatro y seis años en alcanzar la madurez sexual y tienen, en promedio, una cría cada tres o cuatro años, por lo que la pérdida de ejemplares puede afectar considerablemente la recuperación de sus poblaciones.

