El ministro de Trabajo, Williams Bascopé, afirmó este lunes que la subvención de combustibles genera un negocio rentable para los contrabandistas, debido a la diferencia entre el costo de importación y el precio de venta en Bolivia.
Bascopé cuestiona el beneficio de la subvención
El ministro señaló que quienes se dedican al contrabando son los principales beneficiados económicamente con la subvención de gasolina y diésel, mientras la población enfrenta las consecuencias de esta situación.
Explicó que Bolivia adquiere los combustibles a precios elevados en el exterior y los comercializa internamente a precios más bajos, generando un margen que, según la autoridad, incentiva el contrabando.
Advierten sobre una pérdida de recursos
Bascopé calificó el problema como serio y sostuvo que la subvención representa una fuerte presión para la economía del país.
“Nos estamos desangrando, es una hemorragia muy dura el tema de la subvención”, afirmó el ministro al referirse al impacto que genera esta política.
El contrabando persiste pese a las sanciones
Ante las consultas sobre un posible endurecimiento de las sanciones, Bascopé sostuvo que las medidas punitivas por sí solas no serían suficientes para eliminar el ilícito mientras exista un alto margen de ganancia.
La autoridad explicó que el precio reducido del combustible dentro del país frente al valor al que puede ser comercializado en otros mercados mantiene atractivo el negocio ilegal.
Cuestionan el control de las cisternas
El ministro también puso como ejemplo las dificultades en el control de los volúmenes de combustible transportados.
Señaló que, de un grupo de cisternas enviadas, algunas podrían desaparecer durante el trayecto, situación que, a su criterio, evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y seguimiento.
Dato: El Gobierno sostiene que la diferencia entre el precio de importación y el precio subvencionado genera un margen atractivo para el contrabando.

