Ante la actividad sísmica reportada en distintas regiones de Bolivia, contar con una mochila de emergencia preparada puede ayudar a las familias a enfrentar las primeras 72 horas posteriores a un sismo, con elementos básicos como agua, alimentos, iluminación, primeros auxilios y documentos importantes.
Preparación para las primeras horas
La mochila debe mantenerse en un lugar de fácil acceso y contener una linterna con baterías de repuesto, una radio portátil, agua embotellada y alimentos no perecederos. Estos elementos pueden ser útiles ante cortes de energía, interrupciones en las comunicaciones o dificultades temporales para acceder a servicios básicos después de un movimiento sísmico.
Primeros auxilios y documentos
Otro componente fundamental es un botiquín con materiales de primeros auxilios y los medicamentos de uso habitual de los integrantes del hogar. También se recomienda guardar copias de documentos personales y algo de dinero en efectivo. La mochila puede complementarse con un silbato para emitir señales de auxilio, ropa abrigada e impermeable y artículos de higiene personal.
Cada familia debe adaptar su mochila
El contenido debe ajustarse a las necesidades y al número de integrantes de cada hogar, considerando artículos específicos para niños, adultos mayores, personas con discapacidad y mascotas. El objetivo es disponer de recursos esenciales durante las primeras 72 horas, cuando podrían existir dificultades para acceder a agua, alimentos o atención inmediata. En Bolivia, el Observatorio San Calixto señala una actividad sísmica moderada; recientemente se reportó un movimiento de magnitud 4,5 en Sud Lípez, Potosí. Mantener una mochila preparada permite responder de manera más organizada ante una eventual emergencia.

