La nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia cumple dos décadas en medio de cuestionamientos por la caída de las reservas de gas, la reducción de la producción y el aumento de la dependencia de combustibles importados, según un informe de la Agencia EFE difundido este jueves 30 de abril de 2026. El análisis también apunta a una menor inversión en exploración y a un debilitamiento del sector petrolero estatal.
El inicio de la nacionalización en 2006
El 1 de mayo de 2006, el entonces Presidente Evo Morales decretó la nacionalización de los hidrocarburos desde el campo gasífero de San Alberto. La medida estableció el control estatal del sector y obligó a empresas como Repsol, Petrobras y Total a renegociar contratos, marcando un giro radical en la política energética del país.
Bonanza económica y posterior declive
Durante los primeros años, la nacionalización generó una etapa de altos ingresos para el Estado, con picos que superaron los 5.000 millones de dólares anuales en 2013 y 2014. Sin embargo, especialistas señalan que este periodo de bonanza no se tradujo en un fortalecimiento de la exploración ni en la reposición de reservas de gas.
Caída de reservas y producción de gas
De acuerdo con datos citados por analistas del sector, las reservas de gas en Bolivia habrían caído de 10,7 trillones de pies cúbicos (TCF) en 2017 a aproximadamente 3,7 TCF en la actualidad. La producción también descendió de 60 millones de metros cúbicos diarios en 2014 a 27 millones en 2025, por debajo incluso de los niveles registrados en 2006.
Mayor dependencia de importaciones energéticas
La reducción en la producción interna ha llevado al país a incrementar su dependencia externa. Actualmente, Bolivia importa cerca del 90 % del diésel y el 50 % de la gasolina que consume, mientras que proyecciones oficiales advierten que para 2029 podría convertirse en importador neto de gas natural.
Cuestionamientos al modelo y a YPFB
Analistas del sector hidrocarburífero advierten que la estatal YPFB no logró consolidar la exploración ni reemplazar la caída de reservas. También se señala una reducción de la inversión privada y fallas en proyectos estatales, lo que ha profundizado la crisis del sector energético en el país.


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