Sequia e inundaciones fuertes. Foto: RR.SS.

El fenómeno climático El Niño alcanzará una intensidad muy fuerte y se extenderá hasta enero de 2027, según proyecciones del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi). Sequías, altas temperaturas, déficit de lluvias e incendios forestales figuran entre los principales impactos previstos para Bolivia.

Fenómeno provocará sequías y altas temperaturas

El ingeniero climatólogo del Senamhi, Kenny Quisberth, explicó que El Niño se produce por el calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial y que, en esta gestión, existe una alta probabilidad de que supere los dos grados Celsius, condición que corresponde a un evento de intensidad muy fuerte.

Entre los efectos esperados se encuentran la disminución de las lluvias, la reducción de la disponibilidad de agua, el aumento de las temperaturas y un mayor riesgo de incendios forestales, además de impactos negativos en la producción agrícola.

Periodo más crítico será entre noviembre y enero

De acuerdo con las proyecciones, entre agosto y octubre se registrará un déficit severo de lluvias en la Amazonía, la Chiquitanía, el Chaco y los Valles. Las regiones del norte de Santa Cruz, Beni, Pando y el norte de La Paz figuran entre las más afectadas.

El Senamhi prevé que entre noviembre de 2026 y enero de 2027 el fenómeno alcance su mayor intensidad, con sequías agrícolas en las tierras altas y olas de calor extremo que podrían extenderse a gran parte del país.

Recomiendan fortalecer las medidas de prevención

Las autoridades aconsejan almacenar reservas de agua, evitar chaqueos y quemas no autorizadas, limpiar drenajes y alcantarillas, reforzar las brigadas contra incendios, proteger al ganado y seguir los avisos oficiales emitidos por el Senamhi.

Asimismo, destacaron que la planificación anticipada será fundamental para reducir los efectos del fenómeno sobre la población, la producción agropecuaria y los recursos hídricos.

Dato: Bolivia ya enfrentó episodios de El Niño muy fuerte en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, este último asociado a una severa crisis hídrica en varias regiones del país.

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