Aunque la Constitución reconoce 36 idiomas indígenas como oficiales, especialistas advierten que la mayoría enfrenta un acelerado proceso de desaparición por la falta de transmisión generacional, la migración y el escaso uso en espacios públicos.
Un patrimonio lingüístico en riesgo
Bolivia reconoce 36 lenguas indígenas como idiomas oficiales junto al castellano. Sin embargo, la Unesco identificó que 30 de ellas están en peligro de extinción y los datos del último censo reflejan un panorama preocupante: 12 idiomas cuentan con menos de 100 hablantes y tres están prácticamente desaparecidos.
Los idiomas con mayor número de hablantes siguen siendo el quechua, el aimara y el guaraní, aunque especialistas advierten que también enfrentan riesgos debido a que su uso se concentra principalmente en el ámbito familiar.
Las causas de la pérdida
Expertos atribuyen esta situación a la disminución de la transmisión de las lenguas entre generaciones, la migración del campo a las ciudades y la percepción de que el español ofrece mayores oportunidades educativas y laborales.
También señalan que, pese a la creación de instituciones y normas para proteger los idiomas originarios, las políticas de revitalización han perdido impulso y financiamiento con el paso de los años.
El desafío de preservar la diversidad
Especialistas sostienen que la recuperación de las lenguas requiere promover su uso cotidiano, fortalecer su enseñanza y vincularlas con oportunidades sociales y económicas para las nuevas generaciones.
Advierten que la desaparición de un idioma implica también la pérdida de conocimientos ancestrales, formas de organización, saberes sobre el territorio y la medicina tradicional.
Dato: Bolivia cuenta con 36 idiomas oficiales, pero expertos estiman que, si no se fortalecen las políticas de preservación, solo entre tres y siete podrían sobrevivir durante este siglo.


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