El Gobierno cubano expresó su disposición a entablar un diálogo “significativo” con Estados Unidos, aunque dejó en claro que no negociará su sistema político ni constitucional, en medio del aumento de la presión de Washington sobre la isla.
Postura oficial de La Habana
El vicecanciller de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, afirmó que el país está dispuesto a dialogar con Estados Unidos, pero subrayó que un eventual acercamiento no incluirá cambios en el modelo de gobierno. Señaló que, así como Cuba no discute el sistema estadounidense, tampoco aceptará debatir su propia estructura constitucional.
Contactos sin diálogo formal
Según el diplomático, aún no existe un diálogo bilateral establecido, aunque reconoció que se produjeron intercambios de mensajes a alto nivel entre ambos gobiernos. Las declaraciones se dan tras afirmaciones del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien expresó su deseo de un cambio de régimen en la isla.
Presión económica y crisis energética
Las palabras del vicecanciller llegan en un contexto de mayor presión de la administración de Donald Trump, que busca cortar los envíos de petróleo a Cuba y evalúa imponer aranceles a países que exporten crudo a la isla. Desde La Habana, rechazaron que Cuba represente una amenaza para EE.UU. y denunciaron que las sanciones han agravado la crisis energética, con apagones y escasez de combustible.
Diálogo como alternativa
Fernández de Cossío sostuvo que la coerción económica equivale a una “guerra” y planteó que el diálogo sería una vía más efectiva. Aseguró que Cuba está dispuesta a cooperar en temas de interés común, como la lucha contra el narcotráfico y la seguridad regional, siempre que se respete su soberanía política.


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