El exboxeador puertorriqueño-estadounidense falleció a los 33 años tras permanecer durante más de una década con graves secuelas de una lesión cerebral sufrida durante una pelea en 2015.
Una carrera que terminó en el ring
Prichard Colón falleció después de años de enfrentar las consecuencias de la grave lesión cerebral que sufrió durante su combate contra Terrel Williams, disputado el 17 de octubre de 2015 en Virginia, Estados Unidos.
Durante la pelea, Colón recibió varios golpes en la parte posterior de la cabeza, conocidos en el boxeo como rabbit punches. Tras el combate comenzó a presentar síntomas y fue trasladado a un hospital, donde los médicos detectaron una hemorragia cerebral que requirió una cirugía de emergencia.
221 días en coma
Colón permaneció 221 días en coma debido a la gravedad de las lesiones. Tras despertar, quedó con importantes secuelas neurológicas y necesitó cuidados y rehabilitación permanente.
Su familia, especialmente su madre Nieves Colón, acompañó durante años su proceso de recuperación. Su caso se convirtió en uno de los ejemplos más conocidos sobre los riesgos que pueden existir en el boxeo profesional.
Una historia de lucha y resiliencia
Antes de la tragedia, Colón era considerado una de las promesas del boxeo. Había conseguido una medalla de oro en el Campeonato Panamericano Juvenil de 2010 y acumulaba 16 victorias profesionales, 13 de ellas por nocaut, antes de aquella pelea.
Su fallecimiento fue confirmado por su padre, Richard Colón, quien agradeció los años de apoyo y las oraciones de quienes acompañaron a la familia. La Organización Mundial de Boxeo también lamentó su muerte y lo recordó como “un guerrero hasta el final”.
Dato: En los años posteriores al accidente, el caso de Prichard Colón generó atención internacional sobre la seguridad de los boxeadores y los riesgos de los golpes en la parte posterior de la cabeza.

