Martha Ann Lillard, considerada la última persona en Estados Unidos que dependía de un pulmón de acero debido a las secuelas de la poliomielitis, falleció a los 78 años en Oklahoma. Su historia se convirtió en un símbolo de supervivencia frente a una enfermedad que marcó a generaciones antes de la llegada de las vacunas.
Vivió más de siete décadas con asistencia respiratoria
Lillard contrajo poliomielitis en 1953, cuando tenía cinco años. La enfermedad afectó gravemente su sistema respiratorio, obligándola a depender de un pulmón de acero, un dispositivo mecánico que ayuda a respirar mediante cambios de presión dentro de una cámara metálica.
Pese a los pronósticos médicos de la época, que estimaban una corta expectativa de vida, logró superar numerosas dificultades y vivió más de siete décadas utilizando este sistema de asistencia respiratoria.
Mantuvo una vida activa y creativa
A lo largo de su vida, Martha buscó desarrollar actividades que le permitieran mantener su independencia. Continuó sus estudios mediante sistemas adaptados de comunicación y participó en diversas iniciativas culturales y sociales.
Entre sus intereses destacaban la escritura de poesía, la música, la pintura y el trabajo con organizaciones de protección animal. Además, realizó viajes junto a su familia utilizando adaptaciones especiales para transportar el equipo que la ayudaba a respirar.
Un símbolo de la lucha contra la poliomielitis
El pulmón de acero fue uno de los dispositivos más representativos durante las epidemias de poliomielitis del siglo XX. Sin embargo, con la expansión de los programas de vacunación y el desarrollo de nuevas tecnologías médicas, su uso fue desapareciendo progresivamente.
La muerte de Lillard marca el fin de una era en la historia de la medicina estadounidense, al ser reconocida como la última persona del país que continuaba utilizando este tipo de aparato respiratorio de manera permanente.
Dato: La poliomielitis fue una de las enfermedades más temidas del siglo pasado. Gracias a las campañas de vacunación, su incidencia disminuyó drásticamente en gran parte del mundo y fue eliminada de numerosos países.


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