El desabastecimiento de gasolina y diésel afecta la circulación del transporte público y obliga a cientos de conductores a permanecer varios días en filas de surtidores.
Transporte opera de forma limitada
La escasez de combustible provocó una reducción significativa del servicio de transporte público en las ciudades de La Paz y El Alto. Varias líneas trabajan por tramos y sin recorridos completos debido a la falta de gasolina y diésel.
La situación afecta principalmente a los pasajeros, quienes deben pagar más por sus desplazamientos o caminar largas distancias para llegar a sus destinos ante la suspensión parcial de algunos servicios.
Conductores permanecen días en los surtidores
Cientos de choferes continúan realizando extensas filas en estaciones de servicio con la esperanza de conseguir combustible. Algunos aseguran haber permanecido hasta cuatro noches consecutivas esperando abastecerse.
Ante la incertidumbre, los transportistas organizaron grupos de WhatsApp para compartir información sobre la llegada de carburantes. En algunos sectores también instalaron puntos de protesta para exigir una solución al problema.
Bloqueos dificultan el abastecimiento
Según reportes de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), los bloqueos en las carreteras dificultan el traslado de combustible hacia la planta de Senkata y otros centros de distribución.
Mientras tanto, conductores de cisternas señalaron que los viajes desde Santa Cruz hasta La Paz pueden extenderse hasta cuatro días debido a las restricciones en las rutas. La noche del lunes, un convoy de 28 cisternas se dirigía hacia la planta de Senkata para reforzar el abastecimiento.
Dato: La crisis de combustible coincide con 39 días de bloqueos en distintas regiones del país, situación que continúa afectando el transporte, el comercio y el suministro de productos esenciales.


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