YPFB informó que las reservas de gas natural bajaron a 3,7 TCF y advirtió que, sin nuevos hallazgos, el país podría importar gas desde 2031, durante su rendición de cuentas 2025.
Reservas en descenso
Las reservas probadas de gas natural en Bolivia se sitúan actualmente en 3,7 trillones de pies cúbicos (TCF), según informó Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en su rendición pública de cuentas. Este dato confirma la tendencia sostenida a la baja en el principal recurso energético del país.
En comparación con años anteriores, la reducción es significativa. En 2009 y 2013, las certificaciones superaban los 9 y 10 TCF, mientras que en 2022 se reportaban 4 TCF, evidenciando una caída progresiva.
Producción en declive
La disminución de reservas también se refleja en la producción. Bolivia alcanzó su pico en 2014 con cerca de 59 millones de metros cúbicos por día (MMmcd), pero desde entonces los volúmenes han caído de forma constante.
Actualmente, la producción bordea los 31,6 MMmcd, lo que muestra una reducción de casi la mitad en poco más de una década, según los datos presentados por la estatal.
Riesgo de importar gas
Ante este panorama, YPFB advirtió que, si no se registran nuevos descubrimientos importantes, Bolivia podría comenzar a importar gas a partir de 2031 para abastecer su mercado interno.
Esta posibilidad marca un cambio estructural en el sector energético, considerando que el país ha sido históricamente exportador de gas natural.
Falta de exploración
Desde la estatal reconocen que uno de los factores clave es la escasa inversión en exploración durante la última década. Según autoridades, la política energética priorizó la explotación de campos existentes sin reponer reservas.
“Se dedicaron a explotar y no a explorar”, señalaron, advirtiendo que sin cambios en esta estrategia la declinación continuará.
Desafío para el sector
El contexto plantea un desafío para el Gobierno y la nueva administración de YPFB, que deberá impulsar inversiones en exploración para revertir la caída y garantizar el abastecimiento energético.
La situación reabre el debate sobre la sostenibilidad del modelo energético boliviano y la urgencia de generar nuevas fuentes de producción.


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