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Foto: Redes Sociales

La familia de Bowen Wan, una ingeniera de software de 31 años que murió en febrero de 2026 en Seattle, presentó una demanda contra OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman. Sostiene que las respuestas de ChatGPT influyeron en la modificación de su tratamiento contra la epilepsia sin supervisión médica.

La demanda cuestiona las recomendaciones de la IA

Según información difundida por The New York Times, Wan consultó a ChatGPT sobre cómo reducir la dosis de su medicamento, debido a su preocupación por los posibles efectos secundarios.

La demanda sostiene que el chatbot le proporcionó un calendario para disminuir progresivamente la dosis de lamotrigina hasta suspender el tratamiento. También señala que las respuestas habrían respaldado su decisión de no comunicar los cambios a sus médicos.

La causa de muerte fue una complicación de la epilepsia

Wan fue encontrada sin vida el 14 de febrero de 2026 en su departamento. El médico forense determinó que la causa de muerte fue la muerte súbita inesperada en epilepsia (SUDEP), una complicación que puede presentarse en personas que padecen esta enfermedad.

Los análisis posteriores detectaron que la concentración de lamotrigina en su organismo era considerablemente inferior al rango terapéutico habitual.

La familia afirmó que la ingeniera había mantenido sus convulsiones controladas durante años gracias al tratamiento y considera que las recomendaciones del chatbot contribuyeron a su fallecimiento. Esta relación forma parte de los argumentos de la demanda y deberá ser evaluada en el proceso judicial.

OpenAI expresó sus condolencias

Tras conocerse la demanda, OpenAI lamentó el fallecimiento de Wan e indicó que las conversaciones involucraban a GPT-4o, una versión anterior de ChatGPT.

La compañía señaló que implementó mejoras en sus modelos para reconocer situaciones médicas delicadas y orientar a los usuarios hacia la atención de profesionales de salud.

El caso reabre el debate sobre la IA y la salud

La demanda vuelve a poner en discusión los riesgos de utilizar herramientas de inteligencia artificial para modificar tratamientos o tomar decisiones médicas sin consultar a especialistas.

El caso también plantea interrogantes sobre las medidas de seguridad que deben incorporar estas plataformas cuando los usuarios realizan consultas relacionadas con su salud.

Dato: Los análisis posteriores a su fallecimiento detectaron niveles de lamotrigina inferiores al rango terapéutico habitual.

Por Nayzeth Leny Veniz Huarachi

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