El presidente Donald Trump reiteró su intención de que Estados Unidos “adquiera” Groenlandia, una posibilidad que enfrenta fuertes obstáculos constitucionales, políticos y diplomáticos, ya que requeriría la aprobación del Senado, fondos del Congreso y el consentimiento de Dinamarca y del propio territorio groenlandés.
¿Puede EE.UU. comprar Groenlandia?
La Constitución estadounidense establece que cualquier tratado internacional debe contar con el aval de dos tercios del Senado, es decir, al menos 67 votos, un umbral difícil de alcanzar en el actual escenario político. Además, el Congreso tendría que aprobar los recursos económicos para una eventual compra.
La opción militar, un escenario extremo
Aunque Trump no ha descartado el uso de la fuerza, una acción militar contra Groenlandia —territorio autónomo bajo soberanía danesa— sería sin precedentes en la era moderna y supondría un fuerte quiebre con la OTAN y con los aliados europeos de Washington.
Antecedentes históricos: compras que tardaron décadas
Estados Unidos ya compró territorios a Dinamarca en el pasado, como las Islas Vírgenes, un proceso que tomó casi 50 años, múltiples intentos fallidos y la aprobación tanto del Senado estadounidense como del Parlamento danés, además de un plebiscito en Dinamarca.
El papel del Senado y el Congreso
La Constitución otorga al Senado la facultad de ratificar tratados y al Congreso la administración de los territorios federales. Incluso precedentes históricos como la Compra de Louisiana generaron dudas constitucionales, pero fueron avalados mediante tratados y leyes específicas.
Crecen las resistencias políticas
Legisladores republicanos y demócratas han expresado reparos a la propuesta, y algunos ya impulsan iniciativas para bloquear cualquier intento de adquisición de Groenlandia, alegando riesgos geopolíticos y legales.


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