La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia solicitó un diálogo urgente con el Ministerio de Trabajo para analizar la reglamentación del incremento salarial dispuesto en el Decreto Supremo 5516, con el objetivo de evaluar su aplicación, mitigar impactos económicos negativos y resguardar la estabilidad laboral en las empresas del país, en un contexto marcado por dificultades financieras y menor consumo interno.
Solicitud formal de reunión con el Ministerio de Trabajo
La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) inició gestiones para concretar un encuentro con el ministro de Trabajo, Edgar Morales, con el fin de analizar la aplicación de los artículos 21 y 23 del Decreto Supremo 5516, normativa que regula el reciente incremento salarial. El pedido fue formalizado mediante una carta enviada esta semana, en la que el sector empresarial expresa su preocupación por el impacto que la reglamentación podría generar en la estabilidad económica de las compañías y en la continuidad de las fuentes de empleo formal en el país.
Alcances del Decreto Supremo 5516
El decreto vigente establece el Salario Mínimo Nacional en 3.300 bolivianos, mientras que el ajuste al haber básico queda sujeto a procesos de negociación directa entre empleadores y trabajadores. En este marco, el Ministerio de Trabajo cumple un rol de supervisión y control posterior para garantizar el cumplimiento de los acuerdos alcanzados entre las partes, situación que, según el empresariado, genera un escenario de incertidumbre jurídica y financiera para diversos sectores productivos.
Preocupación empresarial por la sostenibilidad económica
El representante de la CEPB, Giovanni Ortuño, manifestó que el porcentaje de incremento salarial definido compromete la solvencia de numerosas unidades productivas, especialmente aquellas que ya enfrentan una reducción del consumo interno y arrastran dificultades financieras acumuladas. Desde la dirigencia privada se advierte que una aplicación rígida de la norma podría profundizar los problemas económicos, afectando la capacidad de las empresas para cumplir con sus obligaciones laborales sin poner en riesgo su continuidad operativa.
Propuesta de una reglamentación flexible y realista
Ante este panorama, el sector empresarial propone que el reglamento final contemple la realidad financiera de cada empresa, permitiendo ajustes diferenciados que eviten cierres o despidos masivos. Ortuño señaló que la prioridad institucional radica en proteger la productividad y la sostenibilidad de las fuentes de empleo, equilibrando las responsabilidades económicas de inicio de gestión con la capacidad real de pago de los empleadores.
Expectativa de una respuesta gubernamental
La CEPB aguarda una respuesta pronta por parte de las autoridades gubernamentales para instalar un espacio de diálogo técnico e institucional que permita consensuar lineamientos equilibrados. El sector privado considera fundamental que las decisiones adoptadas garanticen tanto el bienestar de los trabajadores como el desarrollo de las empresas, evitando medidas que puedan poner en riesgo la economía nacional y el empleo formal en Bolivia.

