A cuatro años del inicio de la invasión rusa a gran escala, el 24 de febrero de 2022, la guerra entre Ucrania y Rusia continúa sin una salida política clara y con un saldo humano y material devastador. El conflicto es considerado el más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Desde los primeros días de la ofensiva, el Kremlin apostó por una victoria rápida, pero se encontró con una resistencia ucraniana sostenida y el respaldo militar, financiero y político de aliados occidentales. Con el paso de los años, la guerra se transformó en un enfrentamiento prolongado de desgaste, con frentes activos y ataques a infraestructuras civiles y energéticas.
Víctimas y balance humano
No existe una cifra definitiva de muertos. Según datos de Naciones Unidas recopilados hasta 2025, al menos 15.000 civiles murieron en territorio ucraniano —incluidos 766 niños— y más de 40.600 resultaron heridos, aunque el organismo advierte que el número real sería considerablemente mayor por la falta de acceso a zonas ocupadas.
Del lado militar, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski reconoció a inicios de 2026 la muerte de unos 55.000 soldados ucranianos desde el inicio del conflicto, una cifra que analistas consideran subestimada. Rusia no publica datos oficiales sobre sus bajas; sin embargo, estimaciones del Center for Strategic and International Studies calculan hasta 1,2 millones de bajas totales rusas entre muertos y heridos desde 2022.
Impacto global y diplomacia estancada
La guerra tuvo repercusiones más allá de Europa del Este. Varios países incrementaron su gasto militar ante el temor de una escalada regional. Las conversaciones diplomáticas, retomadas en 2025 con mediación de Estados Unidos durante la administración de Donald Trump, no lograron avances sustanciales, salvo intercambios limitados de prisioneros.
Respaldo europeo a Kiev
En el cuarto aniversario del conflicto, Kiev recibió a líderes europeos que reiteraron su apoyo político a Ucrania. No obstante, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, no concretaron anuncios clave como un nuevo paquete de sanciones o una fecha de adhesión ucraniana a la Unión Europea.
La postura rusa
El Kremlin reiteró que continuará la denominada “operación militar especial” hasta cumplir sus objetivos. El portavoz presidencial Dmitri Peskov admitió que dichos objetivos aún no se han alcanzado, mientras encuestas internas reflejan un descenso del apoyo ciudadano a la guerra.
Llamado de la ONU al alto el fuego
En Nueva York, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que exige un alto el fuego inmediato, completo e incondicional, además del intercambio de prisioneros y una paz duradera. La iniciativa fue respaldada por 107 países, reflejando una amplia solidaridad internacional con Ucrania, aunque Rusia y algunos de sus aliados votaron en contra y potencias como China y Estados Unidos se abstuvieron.
Cuatro años después, la guerra sigue abierta, con negociaciones estancadas, miles de víctimas y un impacto que continúa redefiniendo la seguridad europea y el equilibrio geopolítico mundial.

