El arzobispo emérito de Santa Cruz de la Sierra, Sergio Gualberti, exhortó a la población boliviana a asumir un compromiso para erradicar la violencia y los feminicidios, durante una homilía dominical en el marco de la tercera semana de Cuaresma y en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer.
Llamado a erradicar la violencia contra las mujeres
El arzobispo emérito de Santa Cruz de la Sierra, Sergio Gualberti, instó a la población a promover el respeto y la igualdad de dignidad entre mujeres y varones, con el objetivo de prevenir hechos de violencia, abusos y feminicidios en el país.
Durante su homilía, el prelado señaló que es necesario asumir un compromiso colectivo para erradicar este tipo de hechos, destacando que la convivencia social debe basarse en el respeto mutuo, la dignidad de la persona y el reconocimiento del valor de la vida.
Reflexión a partir del Evangelio
En su mensaje, Gualberti recordó el pasaje del Evangelio en el que Jesús de Nazaret se encuentra con la mujer samaritana, episodio que —según explicó— refleja una actitud contraria a la discriminación que predominaba en esa época.
El religioso señaló que, mientras los judíos rechazaban a los samaritanos y particularmente a las mujeres, Jesús rompió con esa mentalidad al establecer un diálogo respetuoso con la mujer, reconociendo su dignidad y ofreciéndole lo que el Evangelio denomina “agua viva”.
Mensaje de conversión durante la Cuaresma
El arzobispo emérito indicó que este pasaje también invita a los creyentes a reflexionar durante el tiempo de Cuaresma, promoviendo un camino de conversión personal que permita dejar atrás prácticas que generan división, violencia o injusticia en la sociedad.
En ese sentido, exhortó a abandonar lo que describió como “las aguas estancadas del pecado” que provocan conflictos y sufrimiento, e invitó a acercarse a Cristo como fuente de vida, esperanza y transformación espiritual.
Esperanza y compromiso social
Durante su reflexión, Gualberti destacó que el encuentro de la mujer samaritana con Jesús representa un cambio profundo en su vida, ya que después del diálogo ella comparte su experiencia con otras personas, invitándolas a conocer el mensaje del Evangelio.
Finalmente, el religioso llamó a vivir este tiempo litúrgico con misericordia, fraternidad y espíritu de servicio, manteniendo la esperanza incluso en un contexto mundial marcado por conflictos y guerras. Según expresó, la fe cristiana invita a confiar en que el camino de la cruz conduce finalmente a la luz de la Pascua, símbolo de la victoria de la vida y el amor sobre el mal.

