Trump amenaza con atacar a Irán y reaviva la tensión por el petróleo mundial

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que su Gobierno evalúa un posible ataque contra Irán, en medio de protestas internas contra el régimen autoritario, una creciente presión internacional y la relevancia estratégica del país persa, que posee una de las mayores reservas de petróleo del mundo y controla rutas clave para el suministro energético global.

Irán, en su momento más débil

Estados Unidos considera una intervención mientras se intensifican las protestas en distintas ciudades de Irán y se agrava la represión gubernamental. Trump afirmó que su administración sigue de cerca la situación antes de tomar una decisión, al considerar que el Gobierno iraní atraviesa uno de sus momentos más frágiles en años, tras disturbios internos y sanciones internacionales persistentes.

Un actor clave en el mercado petrolero

Irán produce alrededor de 3,2 millones de barriles diarios, cerca del 4 % de la producción mundial, y posee la tercera mayor reserva probada de petróleo del planeta. Aunque opera bajo fuertes sanciones, el país mantiene exportaciones mediante una flota clandestina, con China como su principal comprador, concentrando casi el 90 % de sus ventas de crudo.

Impacto inmediato en los precios del crudo

La amenaza de un ataque ya tuvo efectos en los mercados: el precio del petróleo superó los 61 dólares por barril ante el riesgo de una interrupción del suministro. Analistas advierten que una acción militar podría disparar aún más los precios, especialmente si Irán responde afectando infraestructuras energéticas o rutas marítimas estratégicas.

El Estrecho de Ormuz, punto crítico

Irán controla la orilla norte del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial. Cualquier bloqueo o escalada militar en esta zona podría provocar una crisis energética global, lo que mantiene en alerta a los mercados y a los principales países consumidores de crudo.

Escenarios ante un posible cambio de régimen

Aunque el petróleo representa solo entre el 10 % y el 15 % del PIB iraní, constituye cerca de la mitad de los ingresos del Estado. Expertos señalan que un eventual cambio de Gobierno podría generar volatilidad a corto plazo, pero también abrir la posibilidad de una mayor oferta de crudo en el largo plazo, siempre que exista estabilidad política y se levanten las sanciones internacionales.

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