La batalla por Hollywood: Netflix, Warner y la disputa por los relatos de Occidente

Una pugna empresarial entre gigantes del entretenimiento abre un debate cultural e ideológico sobre el control de las narrativas simbólicas, tras la fallida fusión entre Netflix y Warner Bros, frenada por Paramount Skydance, en Estados Unidos, durante diciembre de 2025.

Una fusión millonaria que encendió la disputa

La industria cultural global ingresó en una nueva fase de tensión cuando Paramount Skydance frenó la fusión entre Netflix y Warner Bros, anunciada a inicios de diciembre.
El directorio de Warner, propietario de franquicias como El Señor de los Anillos, Harry Potter y Juego de Tronos, había aceptado una oferta de 83 mil millones de dólares de Netflix.
Sin embargo, Paramount reaccionó con una jugada hostil y elevó la apuesta a 108 mil millones, apelando directamente a los accionistas del estudio.

Accionistas, poder y Silicon Valley

Más allá de los montos, el conflicto reveló una concentración accionaria clave que pone en cuestión la autonomía real de Hollywood.
Fondos como BlackRock, Vanguard y Fidelity, principales accionistas de Netflix, poseen desde 2022 participaciones decisivas en Warner.
Este cruce alimenta la sospecha de que la fusión respondía menos a una competencia abierta y más a una estrategia de control vertical del entretenimiento.

El trasfondo ideológico del entretenimiento

La disputa no solo es económica, sino profundamente simbólica, pues involucra relatos que estructuran la identidad cultural occidental.
Críticos sostienen que Netflix impulsa una narrativa asociada a la doctrina de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI), visible en su producción reciente.
Bajo ese marco, sagas clásicas podrían ser reinterpretadas desde una lógica ideológica ajena a su concepción original.

Industria cultural y control de los imaginarios

Desde una lectura crítica, Netflix encarna la evolución más avanzada de la industria cultural, en el sentido planteado por Theodor Adorno.
La estandarización de contenidos y la orientación ideológica del relato aparecen como herramientas de influencia social.
Casos previos, como la exclusión de personajes clásicos en Warner, anticipan una tendencia que podría profundizarse bajo control del streaming.

El desenlace: justicia y antimonopolio

El futuro de la operación se definirá fuera de los estudios, específicamente en el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Allí se evaluará si la transferencia respeta la legislación antimonopólica vigente.
Mientras tanto, el debate persiste: no se trata solo de quién produce las historias, sino de quién decide cómo se cuentan y qué valores transmiten a las audiencias globales.

Fuente: Erick Fajardo/Urgente.bo.

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