La marcada brecha de precios del gas licuado de petróleo entre Bolivia y Perú genera un contrabando hormiga constante en la frontera del Desaguadero, donde pobladores trasladan garrafas subsidiadas en lanchas para revenderlas a valores hasta 110% más altos, durante la gestión 2026.
Precios subsidiados frente a un mercado caro
Mientras Bolivia mantiene precios internos bajos mediante subsidios estatales, el mercado peruano presenta valores considerablemente más altos para el gas licuado de petróleo, situación que crea un fuerte incentivo económico para el contrabando fronterizo.
En el país, una garrafa de GLP cuesta Bs 350, mientras que el canje o recarga se realiza por Bs 22,50, precios regulados por el Estado para garantizar el acceso de la población.
En contraste, en Perú el mismo producto alcanza Bs 737,50 por garrafa, equivalente a 250 soles, y el canje llega a Bs 103,20, alrededor de 35 soles, más de cuatro veces el costo boliviano.
El contrabando hormiga en el Desaguadero
Esta diferencia de precios ha consolidado un contrabando hormiga en la zona fronteriza del Desaguadero, donde las garrafas bolivianas son trasladadas en pequeñas cantidades hacia territorio peruano.
Un habitante de la región, vinculado a esta dinámica, explicó que el traslado se realiza en lanchas que cruzan el río con pocas unidades por viaje, evitando controles y aprovechando el conocimiento del terreno.
“Hay harto contrabando hormiga de garrafas. Las cruzan poco a poco, dos en dos o tres en tres, porque del otro lado el precio es mucho más elevado”, relató el informante.
Además, el tipo de cambio informal en la frontera, donde un sol equivale a 2,95 bolivianos, facilita las transacciones y aumenta la rentabilidad del negocio ilegal.
Impacto en el abastecimiento interno
Este flujo constante de garrafas hacia Perú ya genera efectos directos en el mercado interno boliviano, especialmente en ciudades donde se registran largas filas de usuarios.
Autoridades y consumidores advierten que parte del producto subsidiado termina en el mercado negro peruano, reduciendo la disponibilidad local y provocando episodios de desabastecimiento.
Según estimaciones en la frontera, la ganancia por cada garrafa desviada puede superar los 380 bolivianos, lo que refuerza la persistencia de esta actividad ilegal.
Operativos y decomisos en la frontera
En los últimos días, se reportaron decomisos de 203 garrafas y 28.000 litros de diésel que eran transportados bajo la modalidad de contrabando hormiga hacia Perú.
Pese a estos operativos, la diferencia estructural de precios continúa siendo el principal motor del desvío de combustibles, en un contexto donde el subsidio boliviano contrasta con un mercado peruano mucho más caro.


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